FINANCIACIÓN INVERSIONES
PLANIFICACIÓN FINANCIERA
El emprendedor o promotor de un nuevo proyecto empresarial, así como los responsables de empresas en funcionamiento, tienen siempre en su norte un interrogante no fácil de responder, ¿qué ocurrirá en el futuro?.
Si en la GUIA nos hemos centrado en la importancia de analizar y evaluar la situación económico-financiera de la empresa, desde el punto de vista histórico, ahora, y tomando como punto de partida dicha situación, para aquellas empresas que dispongan de la misma, debemos proyectar el futuro de la empresa, lo cual va a suponer un alto grado de incertidumbre.
El planificar el futuro es tarea imprescindible para garantizar la supervivencia y crecimiento de cualquier empresa, tanto sea de nueva creación, como aquellas que ya existen y que deben seguir con la tarea de expansión y consolidación.
El actuar con improvisación, sin planificar, puede causar serios problemas de viabilidad, pues la frecuencia de tomas de decisiones incorrectas suele ser mayor.
Así pues, la planificación empresarial desempeña un papel fundamental dentro del proceso decisional, en cuanto permite:
- anticipar cuáles serán los resultados de las decisiones a tomar, a partir de unos determinados escenarios futuros de evolución del entorno, contribuyendo, a su vez, a clarificar y facilitar el proceso de decisión, y
- orientar, más explícitamente, a los responsables sobre cuál debe ser su comportamiento, para alcanzar los objetivos fijados por la empresa.
DECISIONES DE FINANCIACIÓN
La necesidad de financiación es uno de los caballos de batalla, tanto para el emprendedor, que quiere crear una empresa, como para el empresario, que quiere acometer una expansión para consolidar la existente, siendo, así, un factor que determina las limitaciones, oportunidades y posibilidades de cualquier empresa, tanto en el momento de iniciar sus actividades, como en las etapas de crecimiento y expansión posterior.
Gran parte de los fracasos de las empresas de nueva creación, provienen de la incorrecta o insuficiente financiación inicial. La financiación es fundamental para poder atender las inversiones necesarias y gastos corrientes imprescindibles para desarrollar la actividad de la empresa.
Tiene distintos orígenes, puesto que puede provenir de recursos propios o internos (aportados por los propietarios o generados por la propia actividad de la empresa) y/o recursos ajenos o externos (pudiendo ser espontáneos u onerosos).
La utilización de una u otra fuente de financiación entraña importantes diferencias, ya que cada una tiene unas características que es necesario valorar a la hora de decidir qué tipo de financiación interesa.
Las características a destacar son:
- Coste de la Financiación: intereses, comisiones, etc.
- Plazos en los que hay que devolver la financiación ajena.
- Garantías Exigibles: reales (hipotecas, productos pignorables) o personales (avales).
A la hora de realizar la valoración, hay que analizar el impacto de las fuentes de financiación sobre:
- El nivel de riesgo financiero con el que trabaja la empresa.
- La rentabilidad financiera (rentabilidad del propietario y/o accionista).
Lo que una empresa debe procurar es buscar un equilibrio entre estas dos fuerzas, es decir, intentar, por todos los medios, maximizar la rentabilidad de los capitales propios, pero manteniéndose siempre dentro de unos límites prudentes de seguridad financiera.
Fuentes de financiación propias (internas)
Están constituidas por las aportaciones de capital (tanto en el momento inicial, como sucesivamente a través de ampliaciones del mismo), más los recursos generados por la propia actividad de la empresa y que permanecen en su poder (autofinanciación).
Las características a destacar de estas fuentes de financiación son:
- Su estabilidad y permanencia, lo cual contribuye a conseguir una estructura de balance sólida.
- Financiación aparentemente barata, pues no genera pago de intereses (coste explícito), aunque hay que tener en cuenta la existencia del coste implícito, dado por el coste de oportunidad de los propietarios y/o accionistas (rentabilidad que les gustaría obtener como contrapartida a la inversión de los recursos que éstos aportan a la empresa).
- No se suelen exigir garantías ni avales para conseguir capital.
Así pues, los objetivos a alcanzar con estas fuentes de financiación son:
- Autofinanciar suficientemente la empresa, para conseguir un crecimiento y expansión deseados de forma estable.
- Retribuir adecuadamente, por medio de los dividendos, a los socios y/o propietarios.












