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Guía de creación de Negocio

Recursos Estratégicos - Proceso de Internacionalización

PROCESO DE INTERNACIONALIZACIÓN

Uno de los recursos que el emprendedor puede poner en marcha es acudir al mercado internacional, bien de forma consciente y planificada o no, para desarrollar su negocio. En un momento de dificultad económica seria en el mercado nacional, acudir al mercado exterior, para vender o aprovisionarse puede implicar un mayor y mejor desarrollo de su negocio, o simplemente evitar que se le vaya de las manos.

Al iniciar un proceso de internacionalización, es necesario estudiar con mucha atención los cambios que se quieren implementar y sus consecuencias. En una PYME, el plazo para cumplir los objetivos estratégicos suele ser de un año a lo sumo, mientras que en una gran empresa puede hablarse sin problema de tres a cinco años. Los cambios promovidos pueden y deben ser a más de un año, aunque pueden requerir un gran esfuerzo y afectar la situación financiera de una PYME en el corto plazo, y cuando hablamos de internacionalización, requiere invertir en nuevas acciones de promoción y marketing.

Las fórmulas para iniciar una actividad fuera de sus fronteras son variadas y de distinta simpleza o complejidad. Vamos a efectuar una revisión rápida del proceso que el Emprendedor puede llevar a cabo, y las pautas de actuación que debe tener en cuenta.

En primer lugar, es conveniente reseñar las RAZONES por las que se puede iniciar el proceso de Internacionalización:

  • Saturación de mercado
  • Como reacción al ataque de empresas exteriores
  • Búsqueda de mercados menos competitivos en precio o en ciclo de mercado o producto expansivo o en crecimiento
  • Por incentivación gubernamental expresa
  • Diversificación del riesgo
  • Seguir en paralelo actividad internacional de clientes clave
  • Búsqueda de fácil acceso de materias primas o mano de obra (más barata o más especializada)
  • Por aventura empresaria/vocación internacional

La lista puede ser mucho más amplia en función de las circunstancias de cada empresario, pero lo importante es analizar de forma consciente cuál es la razón que nos mueve a ampliar el ámbito geográfico de nuestra actividad.

La decisión de operar internacionalmente, y eso implica moverse tanto en un solo país exterior como en docenas de ellos, debe seguir una serie de pautas clave para que el proceso de salida sea ordenado y planificado:

Claves para el inicio de la actividad internacional:

  • Debe ser una decisión consciente, no movida por la inercia
  • Puede ser un proceso gradual o forzado por las circunstancias
  • Debe ser una decisión estratégica, importante para la empresa
  • Por ello, debe implicar evaluación de riesgos y dificultades
  • Incide sobre manera el cambio del entorno actual, debido a la importancia creciente de las telecomunicaciones, nuevas tecnologías y el proceso de globalización.

En ese proceso de reflexión, como ya hemos anticipado, es fundamental evaluar riesgos y dificultades. Salir al mercado internacional no es ir de paseo a conocer mundo. Es una alternativa cada vez más importante para una gran mayoría de empresas debido a las estrecheces de nuestro mercado local, pero por otra parte no tener en cuenta los pasos a seguir y las dificultades que nos podemos encontrar pueden poner en riesgo el éxito del proceso y generar una frustración y pérdida de tiempo y recursos que muchos empresarios no podrán permitirse.

Dificultades para iniciar y desarrollar el proceso de internacionalización. Entre otras, nos podemos encontrar con alguna de las siguientes:

  • Financieras
  • Actitud poco favorable de la dirección al proceso
  • Dificultades para identificar oportunidades
  • Personal no formado/difícil de contratar
  • Dificultades generadas por barreras arancelarias y no arancelarias
  • Falta de contactos comerciales
  • Adaptación de la oferta a los mercados exteriores: cambios.
  • Posibilidad de encontrar fuertes competidores
  • Pymes: poca dimensión/falta de masa crítica
  • Competencia de países en vías de desarrollo más competitivos en costes
  • Idioma

El tener en cuenta dichas dificultades no implica que haya que ver el proceso como algo imposible o demasiado alejado de la realidad del emprendedor. Lo importante es ser consciente de las posibles situaciones de riesgo para anticiparse a las mismas y estar preparado para hacerlas frente. De esta forma iniciaremos el proceso, como se ha indicado unos párrafos atrás, de manera ordenada, consciente y planificada.

Si como consecuencia de la evaluación de los factores que hemos analizado deducimos que nuestra posición es insegura, poco clara o no tenemos medios o conocimientos suficientes para iniciar el proceso, es mejor no hacerlo. Pero eso siempre será mejor que empezarlo a ciegas.

Una vez tomada la decisión, debemos conocer cuáles son las posibles etapas que debemos ir pasando en el proceso, en función de lo ambicioso que sea nuestro proyecto, el éxito que tengamos o el flujo que generen nuestros clientes presentes o futuros. Las posibilidades son variadas, desde la simple compraventa internacional, de forma continuada, al establecimiento de empresas propias o compartidas (mixtas) en otros países, bien con el objetivo de estar más cerca de los mercados definidos como objetivo o para producir más barato.

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