MI IDEA: CONOCER SU PROPIO POTENCIAL PARA INNOVAR Y DECIDIR
Si aún no ha consultado el LA GUIA DE CREATIVIDAD, recomendamos hacerlo ya en esta fase y realizar los ejercicios que le ayudarán a definir mejor su idea de negocio y conocer su potencial.
El diseño, la estructura y los contenidos del Manual están centrados en el entorno de situaciones de la realidad del emprendedor, emprendedora y del empresario y empresaria, y la orientación de los mismos es absolutamente práctica, enfocada a la acción, y apoyada siempre en casos prácticos y ejercicios de reflexión que faciliten la asimilación de los contenidos
El origen del éxito de todo emprendedor está siempre en la existencia de una oportunidad de negocio basada en una idea.
Son imprescindibles ambas cosas, la idea + la oportunidad.
Y para tener ambas se puede avanzar por dos caminos:
- tener una idea y comprobar que puede ser una oportunidad de negocio
- primero buscar oportunidades de negocio y luego precisar la idea.
Ambos caminos son válidos.
¿DE DÓNDE SACAR LAS IDEAS?
A veces las ideas surgen por “inspiración”. A todas las personas se les ocurren ideas, la mayor parte de las veces las dejan pasar y las olvidan, otras veces se va pensando en ellas más y más hasta que se convierten en algo propio, en un deseo, en una ilusión, en un motor de la necesidad de emprender. Pero, en todo caso, la “inspiración“ puede ser el inicio, luego habrá que trabajar mucho y reflexionar para transformar la idea en oportunidad.
La primera condición que tienen que tener es ser adecuadas a la personalidad, las características, las habilidades, los gustos, los conocimientos y las aficiones del emprendedor.
Una idea puede ser muy buena, pero si no nos gusta o requiere conocimientos que no tenemos ni podemos adquirir, es inútil. Una idea que apasiona sobre un tema que se conoce y que encaja en la propia personalidad, tiene todo el sentido.
Por ello, antes de ponerse a buscar la idea, el emprendedor debe reflexionar respondiendo a tres preguntas: (
descargar ejercicio)
TESTIMONIO:
Doña Cristina Laorga Hernando: “Solo se puede triunfar si estás convencida de que tus ideas van a triunfar”.
Doña María Elena Cimas García: “Te tiene que gustar mucho y tener ilusión, hay que asegurarse el colchón económico y estar dispuestos a resistir. El apoyo familiar es muy importante”
Don Pablo Rincón, promotor de Librería Papelería Los Molinos: “Siempre he querido trabajar por cuenta propia. Es muy difícil adaptarse a trabajos por cuenta ajena con mis circunstancias”.
Para encontrar ideas o matizar las que se tienen, un camino es reflexionar sobre:
- Experiencia: La experiencia profesional que se ha tenido. Necesidades que hemos visto en los clientes, mejoras en productos o servicios, nuevas formas de trabajar, otros enfoques.
- Estudios: Los estudios realizados. Lo que sabemos y en lo que podemos profundizar para hacer algo nuevo, introducir cambios.
- Habilidades: Las propias habilidades que uso para mí mismo y qué podría hacer para otras personas o para las empresas.
- Cambios: Los cambios que vemos a nuestro alrededor, en nuestro entorno.
Nuevos vecinos, cambios en la edad o en el nivel económico de nuestro entorno, nuevas necesidades de servicios. - Tecnología: Aplicaciones de las nuevas tecnologías. Posibilidades de usar Internet, trabajar en casa, tener contacto con un mundo muy amplio, ofrecer servicios a personas que, estando muy alejadas, lo necesitan.
Generar ideas…
Otra fuente de ideas es usar técnicas de creatividad, dos de las cuales, muy útiles, puede utilizarlas el emprendedor para, en su entorno familiar, en sesiones de trabajo con otros posibles emprendedores o con otras personas de su confianza, generar ideas de negocio. Veámoslas:
La tormenta de ideas (ver detalles en la Guía de Creatividad)
Consiste en reunir a un grupo de personas, y plantear una pregunta, por ejemplo:
¿Qué se puede hacer para montar un negocio?, o ¿Qué podríamos hacer para trabajar por cuenta propia, para autoemplearnos?
Formulada la pregunta, sin pensar casi nada, los asistentes empiezan a decir lo que se les ocurre, sin comentar ni criticar las ideas de los demás, solamente aportando ideas aunque sean aparentes tonterías o temas imposibles.
Cuando el grupo ya no puede aportar más ideas o hay muchas, se detiene la sesión, se guardan las anotaciones y, al día siguiente se pasará a evaluar lo conseguido y a elegir las más interesantes o viables.












